martes, 26 de marzo de 2013

RECONOSCO QUE YO YA NO SOY EL MISMO


Restaurar es volver a la vida, reconstruir un objeto y con él nuestros recuerdos, nuestro secreto anhelo de retorno a tiempos pasados, a experiencias que tuvimos o que nos gustaría haber tenido. O también, de un modo más generoso, la necesidad
subjetiva de devolver su original esplendor a lo que está caduco y condenado a desaparecer.
Puede haber tantas formas de restaurar como restauradores. Desde profesionales que recomiendan restauraciones a fondo
(como si el auto fuera nuevo); pasando por otros que prefieren restauraciones parciales, donde perviva la huella del paso del tiempo; hasta quienes optan por la actualización de los elementos mecánicos a fin de facilitar el uso frecuente del vehículo.
Para cada uno de tales estilos existe una cantidad de tiempo como también de dinero. Al fin y al cabo es un contrato que se establece entre el dueño de un auto y el restaurador; éste último aclarará cual es el trabajo conveniente, de acuerdo al estado del vehículo. Presupuestar un trabajo puede ser a veces complicado.

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